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Orígenes del movimiento Nafarzale (I)
Aitzol Altuna Enzunza

MONDRABERRI / 2011ko azaroak 3, osteguna


 

200 (id: 6228612)El historiador artajonés Jimeno Jurio (1927-2002) en Irujo Etxea Elkartea de Estella decía en el año 2001: “Un pueblo sin memoria histórica, sin información, sin conocer sus propios valores, su identidad, es campo muy apto para una colonización. ¿Esto sigue vigente en la Navarra actual? ¡Claro! Para mí es una verdad, una realidad: el pueblo que desconoce su pasado, los rasgos fundamentales de su personalidad, es una marioneta que cualquiera puede manejar a su antojo”.

 

Siempre en tensión entre la independencia y el autonomismo español, tras morir Sabino Arana, se llegó a fragmentar poco después el PNV en Comunión Nacionalista (nombre que ya había adoptado en 1910) y un PNV-Aberri refundado por el hermano de Sabino, Luis Arana, y Eli Gallastegi “Gudari” (1915, línea minoritaria). Ambos partidos se reunificarán tras la Dictadura de Primo de Rivera, pero Aberri será el origen de los “Mendigozales” con su revista “jagi-jagi” (1921) que no pasará de ser una corriente dentro del PNV, corriente independentista y de un nacionalismo bautizado como “humanista”. Comunión Nacionalista se había convertido en un partido sin aspiraciones independentistas y de claro carácter clerical, muy cercano al carlismo oficial con el que confluyó en numerosas elecciones impuestas por el centralismo español.

 

De Comunión Nacionalista (que no de Aberri como cabría esperar), el día de San Andrés de 1930, nació Acción Nacionalista Vasca-Eusko Abertzale Ekintza (ANV-EAE), partido aconfesional y socialista (socialdemócrata en realidad, no marxista), que pregonaba un Estado republicano vasco, se trata del primer partido que se proclamaba nacionalista vasco de izquierdas. Nació en la Asamblea de Bergara poco antes de que se unificara de nuevo Comunión Nacionalista con Aberri para llamarse de nuevo PNV. El lema de ANV era "Aberri askea herritar askeentzat" (clara copia del lema de los Infanzones de nabarros o de “Obanos” : "Pro libertate Patria, gens libera state”)  y "aberri eta askatasuna" (que antepone la patria a cualquier otra cuestión),  frente al clerical "JEL"  (Jaingoikoa eta Lege Zaharra) del PNV, además, ANV eliminaba cualquier referencia a los Fueros. Se definía ANV así mismo como: obrerista, no etnicista, republicano (estructura política para un Estado vasco), unitario intravasco (centralismo y no herrialdes  o provincias confederadas como el PNV), demócrata, aconfesional-laicista e independentista; aceptaban pactar con cualquier partido que reconociese el derecho de autodeterminación del pueblo vasco, pero esta máxima no fue cumplida reiteradamente.

 

Otra gran diferencia respecto al PNV viene de la interpretación de la historia de los vascos. ANV recuperó el hilo de la historia y la enfocó acertadamente a través de uno de sus fundadores, Anacleto Ortueta (Bilbao 1877-1959) -que después dejaría ANV cuando este viró claramente a la derecha-, miembro destacado del PNV hasta entonces y director de la revista “Euzkadi”, reclamando la referencia histórica y política necesaria del reino de Nabarra para el nacionalismo vasco. Escribía Nabarra con “b” como su referente histórico que eran las obras históricas de Artuto Kanpión sobre el reino de Nabarra o del zuberotarra Agustín Xaho.

 

Este bizkaíno escribió tres obras: “Nabarra y la unidad política vasca” (1931), “Vasconia y el Imperio de Toledo” (1934) y “Sancho III el Mayor, Rey de los Vascos” (editada en buenos Aires cuatro años después de la muerte del autor). Anacleto Ortueta reclamó sin mucho éxito que el nacionalismo vasco asumiera la referencialidad histórica y política del reino o Estado de Nabarra. La interpretación que de la historia del pueblo vasco hace el nacionalismo vasco, es una herencia del carlismo, en la que Sabino Arana creía que los condados y señorío (tenencias entonces) ocupados por Castilla a Nabarra habían sido siempre independientes y “unidos voluntariamente” a Castilla y que funcionaban desde entonces como 3 pequeños “Estados” mediante un “pacto” con la corona castellana con sus gobiernos o Juntas, leyes y defensa propia del territorio  (idea introducida tardíamente por Esteban de Garibay, cronista de l rey español Felipe  II en el s. XVI) y que sólo Alta Navarra fue invadida, cuando en realidad no son más que territorios de un mismo reino o Estado invadidos en diferentes siglos, junto con otros territorios nabarros. Sabino Arana incluso tuvo una visión de las historia y de la cultura constreñida a Bizkaia (su primer libro fue “Bizkaia por su independencia”, escrito a los 27 años) o a la Euskal Herria verde, “romanticismo bucólico pastoril” como la definió Anacleto Ortueta, y que contribuyó a que el nacionalismo vasco no tuviera una repercusión importante en el Ager vasconum o la Baskonia más agrícola y por tanto en el conjunto de Baskonia o reino de Nabarra.

 

Anacleto Ortueta dijo cosas como: “Sancho III el Mayor eligió sabiamente las fronteras del Estado Vasco, pues los límites que dio a Nabarra fueron los geográficos naturales. Es el genio tutelar de la nacionalidad vasca. Gracias a él vivimos como pueblo”.

 

En “Nabarra, el Estado político de Vasconia”: “(…) Los pueblos imperialistas bien lo saben y por ello acuden al empleo de otras armas más mortíferas que el hierro y el fuego. Acuden a las armas que se denominan diplomacia, al dividir al pueblo que tratan de conquistar halagando a una fracción o tribu del mismo para utilizarla contra el resto del país. La corrupción, el empleo de la dádiva, del dinero, del ofrecimiento de falsos honores. Por ese procedimiento ha muerto la independencia vasca”.

 

ANV empezará a escribir "Euskadi" con "s", frente a la "Euzkadi" del PNV. Fue ANV la que el 2 de abril de 1933 en Gernika impulsó la unión entre nacionalistas catalanes, gallegos y vascos conocido como GALEUZCA (Galicia, Euzkadi y Catalunya), a los que meses más tarde se incorporó el PNV. Aberri y sobre todo ANV, terminarían siendo la referencia histórica de los nuevos partidos surgidos tras la muerte del dictador español, Eusko Alkartasuna y de Herri Batasuna, pero perdiendo toda la aportación histórica de Anacleto Ortueta.

 

A partir de verano de 1939, el Gobierno de Euzkadi en París tuvo una definición nacional exclusivamente vasca y cortó sus lazos con los partidos de ámbito español. Estaba el Gobierno en el exilio y desechas las milicias vascas de “gudaris” compuestos por obreros del metal, peluqueros, aldeanos etc. tras perder la guerra contra el fascismo español, que en nuestras tierras contó con su ejército colonial, con el ejército fascista italiano y el nazi alemán que bombardeó la población civil de Gernika, entre otros muchos municipios vizcaínos (según las memorias del Lehendakari Agirre, de 100.000 gudaris sólo sobrevivieron 30.000, sin contar con la numerosa población civil asesinada).

 

La invasión nazi-alemana de Francia gracias a la colaboración de gran parte del pueblo francés en mayo de 1940, provocó la dispersión de los consejeros del Gobierno vasco exiliados en Paris y la desaparición momentánea del antiguo alcalde de Getxo que resultó sorprendido por la ofensiva nazi en Bélgica y que había encabezado el movimiento de los municipios por un estatuto o autonomía económico-administrativa dentro de España para Bizkaia, Gipuzkoa, Alaba y Alta Navarra durante la Segunda República española, convertido durante la Guerra española de 1936 en el “LehendakariAgirre, presidente de un pequeño y efímero Estado vasco que duró 9 meses en las tierras alabesas de Legutiano y las de Bizkaia.

 

José Antonio Agirre Lekube, clandestinamente, pasando por Berlín y Suecia, logró embarcar para América a donde no llegó hasta el verano de 1941, mientras, en julio de 1940, Manuel Irujo tomó la iniciativa de crear y presidir un "Consejo Nacional de Euzkadi", al margen de la legalidad española-republicana y con un proyecto independentista confiado en los “Aliados” contra el fascismo, que serían los garantes de una futura independencia vasca. Irujo asumía que Franco entraría en guerra en ayuda de la Alemania nazi y que el triunfo aliado supondría la intervención militar en España, derrocando a la dictadura. Manuel Irujo, miembro destacado del PNV y ex ministro sin cartera de la Segunda República española al estallar la guerra, llegó también a firmar un acuerdo de colaboración político-militar con la Francia libre del General De Gaulle, pero que contaba con la oposición del gobierno británico[1].

 

Así es como desde Londres en al año 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, el Consejo Nacional Vasco presidido por Manuel de Irujo, redactó un anteproyecto de Constitución para todo el territorio de Baskonia o reino de Nabarra:  

 

El Consejo Nacional  “Al Pueblo Vasco,

 

El día 7 de octubre de mil novecientos treinta y seis se constituyó en Gernika el Gobierno de Euzkadi, presidido por Don José Antonio de Agirre, y juró ante Dios, bajo el árbol sagrado y en presencia de todos los Alcaldes vascos, defender los derechos del pueblo, ser fiel a sus tradiciones de libertad, guardar la ley de su democracia y mantener su personalidad nacional, propugnando aquellas actividades que fueran necesarias para obtener su declaración. [...]

 

Circunstancias de todos conocidas les han separado de nosotros. El Consejo Nacional de Euzkadi recoge su sucesión con el dolor de su pérdida, si quiera sea transitoria, pero con satisfacción de merecer el honor de continuar su labor y con fe en los destinos de la patria. Somos los hombres que desde las Delegaciones Generales de Londres, New York, México, Caracas y Buenos Aires y desde la Presidencia del Grupo Parlamentario Vasco, colaboramos a la obra del Gobierno. Nuestra designación ha sido automática. No ha intervenido en ella elección directa de la ciudadanía. Por propia decisión nos aprestamos a recoger la enseña del Gobierno, con el fin de dar continuidad a su obra y unidad orgánica a Euzkadi. Hemos recibido la adhesión entusiasta de las colonias vascas establecidas entre las naciones libres de la tierra. Aspiramos a merecer la misma adhesión del pueblo que ocupa nuestro país al que, por imposición de una realidad hostil, le es vedado hoy manifestarse. Nadie vea en nosotros más que depositarios transitorios de los Poderes del Gobierno, ínterin puedan ser confiados a una representación más directa que la nuestra y en la cual, las fuerzas nacionales vascas se traduzcan con la máxima autenticidad.

 

Nuestro programa es el mismo que aquel Gobierno, adaptado al momento histórico en el que nace el Consejo Nacional de Euzkadi. Como vascos, aspiramos al logro de la libertad nacional de Euzkadi y al reconocimiento de la misma por los pueblos de la tierra. Como hombres, unimos nuestro esfuerzo al de las Democracias en la lucha empeñada, contra los Poderes Totalitarios. Como representación nacional vasca, nos proponemos asistir a la ciudadanía de nuestro país, desarrollando a tal efecto la gestación más intensa que permitan los medios que nos sea dado disponen Juramos ante Dios y ante nuestro pueblo esparcido por el mundo ser fieles a estos postulados.

 

Para el desarrollo de nuestro programa mantendremos relaciones de acercamiento y cooperación con todos los pueblos libres que las admitan, de manera preferente con Inglaterra, sostén y baluarte de la bandera democrática, con las Democracias Peninsulares que unieron su esfuerzo al nuestro en la última contienda, de modo singular con Cataluña a la que nos ligan lazos específicos, y con los pueblos americanos, a los que nos acercan vínculos tradicionales de afecto, sangre e interés.

Somos hoy pues la representación nacional de Euzkadi Peninsular constituida por las cuatro regiones históricas de Nabarra, Bizkaia, Gipuzkoa y Araba, más las tierras vascas irredentas que fueron parte de la Corona de Nabarra y en las que nuestros derechos raciales e históricos coincidan con la voluntad de la mayoría de sus habitantes ratificada en marco de paz y con garantías internacionales.

El Consejo Nacional sella esta alocución y fija su posición ante Euzkadi, ante la Península Ibérica y ante la lucha que envuelve a Europa, en el mismo lema que en el siglo XII empleaban nuestros infanzones y que es conocido como la Carta Magna de los vascos: "Pro libertate Patria, gens libera state” [2] .

 

Una Constitución sólo es sostenible por un Estado, por eso la Constitución de Londres de 1940 en su Artículo 1 decía: "Euzkadi, la Nación Vasca, se constituye en Estado, bajo el régimen de República Democrática". Irujo hacía descender por tanto el neologismo Euzkadi de reciente cuño, del histórico de Nabarra en contra del “zazpiak bat” de Antoine Thompson d´Abbadie (Dublin 1810-París 1897), sabiendo que un Estado vasco no podía ignorar la historia de sus mayores sino engarzarse con ésta. En su artículo 5º la Constitución de Londres declara como unidad territorial del Estado vasco el del reino histórico de Nabarra: "(…) Sus límites son: al Norte los Pirineos y el Golfo de Vizcaya; al Este el río Gallego; al Sur el Ebro hasta Gallur y la divisoria de las aguas entre las cuencas del Ebro y Duero a partir de Moncayo en toda la extensión de ambas vertientes; y al oeste el Cabo de Ajo (Peña Cantabria)". En realidad el límite del reino de Nabarra era Cudeyo en la bahía de Santander y no Cabo de Ajo donde quizás Irujo confunde Cudeyo con Bareyo, municipio al que pertenece Ajo.

EREMU PRIBATUA


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